La Scout Carmen Álvaro nos cuenta su testimonio en el escultismo como parte de su prueba de progresión.

Hace cuatro años era una niña normal y llena de inseguridades; pensaba que los scouts era lo que el todo el mundo supone y salía en la tele: niñas vendiendo galletas y una cinta llena de insignias, y fue entonces cuando una de mis amigas me empezó a hablar sobre el Grupo, lo bien que se lo pasaba y decidí probar. Llegué el primer día de la Ronda Solar 2016-17; era una pequeña lobezna de último año con mucho que aprender por delante, y creo que fue uno de esos años de cambio, ya que todo empezó a ser diferente; cuando los fines de semana llegaban, ya no solo estaba ilusionada por el descanso de una larga semana sino porque iba a ir a los scouts, me iban a enseñar cosas nuevas, y me lo iba a pasar bien con todos mis nuevos amigos, en la plaza de Santiago y en ese local de al lado hay recuerdos que seguramente nunca olvidaré y es gracias al esfuerzo que todos nuestros monitores ponen a lo largo de toda una semana para preparar una actividad con la que aprendamos jugando.

“Ya no solo estaba ilusionada por el descanso de una larga semana sino porque iba a ir a los scouts.”

Carmen Álvaro

Los scouts me han regalado muchas oportunidades; entre ellas no está solo el poder sobrevivir en tiempos difíciles como los de ahora, sino que también me ha dado razones para seguir luchando contra la corriente si es necesario, y sobre todo a ser mejor persona. Ser scout ya no es solo la diversión del sábado por la tarde; el escultismo se ha vuelto una forma de vida, que trata de ayudar a los demás cuando lo necesitan, a que tu palabra no se la lleve el viento, a ser una persona útil en un futuro, esforzarme por mejorar y también me ha dado personas que van a estar siempre a mi lado, pase lo que pase, y todo esto me ha dado el empujoncito que necesitaba para hacer cosas que nunca pensé.

Ahora soy una Scout de tercer año, como muchos más, he emprendido un recorrido que no tiene fecha de caducidad, porque el escultismo quiero y deseo que me acompañe a todas partes, quiero ser aunque sea una mínima parte de este mundo que me ha dado tanto sin pedir nada a cambio; poder decir que soy una scout es un orgullo para mí, el llevar mi pañoleta en el cuello es un orgullo, el ser quien soy en mi patrulla es un orgullo, progresar es un orgullo, el llevar mi camiseta con todas mis insignias que he conseguido es un orgullo, el llevar mi uniforme scout es un orgullo el saludar cuando cantamos nuestro himno es un orgullo, terminar una ruta es un orgullo. Prometí hacer cuento pueda por Dios y mi país, ayudar al prójimo en todo momento y cumplir de corazón la ley scout, qué orgullo haber podido decir esas palabras al lado de todos mis hermanos scouts, porque pertenecer a este mundo es un orgullo en todos los sentidos de la palabra, porque ya no es solo un mundo, es una familia que comparte las mismas metas y por las que luchan sin descansar. Somos gente que esta agradecida y orgullosa de ser lo que es. Este grupo de personas me ha dado esto y mucho más.

“Prometí hacer cuento pueda por Dios y mi país, ayudar al prójimo en todo momento y cumplir de corazón la ley scout, qué orgullo haber podido decir esas palabras al lado de todos mis hermanos scouts.”

Carmen Álvaro
Excursión a Toledo 2020 Scouts Sant Yago

Yo soy Carmen Álvaro Sierra, subguía de la patrulla koalas del Grupo Scout Sant Yago, y estoy agradecida por todo lo que ha pasado en los últimos cuatro años de mi corta vida, junto a toda esta maravillosa gente que me ha permitido ser una más y me ha acompañado a todo lo largo de esta, espero, larga vida scout. Gracias por ayudarme a ser quien soy, y darme un motivo por el que luchar, hacer de este mundo un lugar mejor para todos.