Miguel Ángel Bonilla
El inicio del curso escolar marca hoy en día el verdadero inicio del año, más allá del cronológico 1 de enero de cada anualidad, la vuelta a las clases supone para niños, jóvenes y padres un cambio en el ritmo diario que deja congelado en un abrir y cerrar de ojos los horarios desordenados y los cambios continuos de actividades o lugares de residencia.
17.09.2009
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La sujeción a un horario rígido, las exigencias de un comportamiento correcto en clase, el decoro en las formas de vestir no son otra cosa que el envoltorio externo del verdadero asunto que se esconde tras la vuelta al colegio.
Los conceptos de la autoridad, del esfuerzo, la disciplina, tan cuestionados en el pasado y tan reclamados en la actualidad por las autoridades políticas y sociales de nuestro tiempo, son el verdadero reto al que desde siempre nos hemos enfrentado todos al volver a las aulas.
A nadie se le escapa que sólo aquél que posee autoridad sobre los demás puede impartir enseñanzas, justicia o normas que serán aceptadas por estos; así en el colegio es clara la posición de autoridad que sustenta a los profesores frente a sus alumnos, no sólo por sus conocimientos reales, sino porque en su persona reside la responsabilidad que la sociedad le ha encomendado de educar en el conocimiento y en el comportamiento a los miembros más jóvenes de esta.
Por otro lado es difícil imaginar, salvo en el caso de los virtuosos innatos y aún en ellos, que nadie pueda adquirir un conocimiento o una habilidad sin esforzarse denodadamente en conseguirlo. Podrá gustarnos más o menos una ciencia o arte, podrá parecernos más fácil su comprensión, pero al fin y al cabo será con esfuerzo de la única manera en que lograremos adquirir los conocimientos, que aunque en este momento no nos parezcan necesarios o relevantes, nos servirán en un futuro no muy lejano como base para adquirir otros conocimientos imprescindibles para desenvolvernos personal y profesionalmente.
Finalmente, la tan denostada disciplina, viene a ser como la sal a las comidas. Es decir el complemento necesario para que la autoridad se vea respetada y pueda ejercer su función, y para que el esfuerzo no se vea interrumpido y consiga su objetivo sin malgastar nuestro tiempo y dedicación. No me cabe la menor duda de que el éxito de cualquier estudiante está en un 99% relacionado con su constancia (esfuerzo sostenido, por tanto sometido a disciplina), y escasamente en un 1% de inteligencia, que no es más que una punta de brillantez a la que si acaso sacan verdadera utilidad los genios, pero no el común de nosotros.
Desde aquí os animamos a tomar como aliados, cada uno en vuestro nivel, a estas virtudes Autoridad, Esfuerzo y Disciplina; no son enemigos a batir, no son moscas molestas, ni cargas imposibles; antes bien son las verdaderas herramientas que nos ayudarán en el día a día para que la vuelta a las clases sea fácil, aprovechable, y nos permita ser eficientes en nuestros quehaceres dejándonos suficiente tiempo y ganas para acometer otros asuntos en nuestra vida, otras aficiones o actividades como las que compartimos semana tras semana en nuestro querido grupo scout Sant Yago.
25.09.2010