Miércoles, 08 de septiembre de 2010

Scouts Sant Yago

El odio nunca es vencido por el odio sino por el amor. (Buda)
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Pablo Jerez Martínez

La técnica, esa compañera tantas veces olvidada

Es importante recordar, Castores, Lobatos, Scouts, Escultas y Rovers y también Scouters, que para avanzar en el conocimiento y la aplicación de nuestra técnica no basta con realizar adecuadamente los cuadernos de progresión, además hay que esforzarse en otros muchos temas que en Santyago se trabajan: el saber estar, el querer hacer y hacerlo siempre bien no sólo con palabras, sino con acciones, la educación en la mesa, la colaboración en las tareas de la casa, y en nuestro entorno, el uso de un lenguaje apropiado y todos aquellos valores como son el servicio, la amistad, el respeto, el compañerismo, etc, que nos ayudan a ser personas que hagan felices a los demás.

16.09.2009 0 comentarios

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En todos mis años que he pasado como scout, esculta, rover y ahora en la actualidad mientras continúo como scouter, una de las cosas que nunca he echado en falta ha sido: LA TÉCNICA, esa compañera tantas veces olvidada por la mayoría de los scouts y que suena a tópico, pero que en más de una ocasión ha marcado la diferencia y me ha servido para progresar como persona y ayudar a las personas que se encontraban a mi alrededor en determinadas circunstancias.

 

Todavía recuerdo, cuando en una de mis primeras acampadas, a Nacho, aquel subguía duro y disciplinado que, con paciencia y cierto buen criterio, me enseñó a preparar de manera adecuada la mochila y a caminar con ella al hombro equilibrando el peso, indicándome que levantara la puntera de mis botas y que avanzara con paso firme para evitar tropezar con las piedras del camino que sobresalían a cada paso que daba.

 

Durante mi segundo año de scouts, y tras pasar un duro examen de técnica (orientación de todas las maneras posibles, incluyendo noche y día, lectura de mapas, etc.), delante del Coordinador de mi primer grupo, Pepe Esteve, y mis scouters, Jesús y Juancho, pude con ayuda de uno de mis amigos, Alejandro Cifuentes, realizar una de las impensables aventuras conforme a la legislación actual, que es el raid de 1ª clase en pleno corazón de los Pirineos.

Durante casi dos días y una noche, tras preparar nuestros objetos personales indispensables y acoplarlos en la mochila, tuvimos que tomar puntos de referencia, orientarnos, caminar por terrenos abruptos y desconocidos, cocinar nuestra propia comida de supervivencia, buscar agua y atravesar inhóspitos parajes donde apenas nos cruzábamos con un ser humano en muchas horas, hasta que desfallecidos bajo un fuerte y sofocante calor llegamos al final de nuestra etapa en el segundo día a un pueblecito llamado Artiés, cercano a la estación de ski de Baqueira Beret, bien conocido por sus pistas y su turismo invernal.

 

Más adelante, mis scouters, ya en escultas, me enseñaron que, especialmente durante las noches, era conveniente respetar el descanso de los demás y protegerse del duro e intenso frío de las altas cumbres y montañas para poder descansar, pues el desgaste, los errores de cálculo y el cansancio acumulado tras largas horas y días de dura y penosa marcha, pasaban y sin duda pasarían su factura, aparte de las temibles ampollas o rozaduras, en las largas caminatas que todavía quedaban por realizar en los días venideros de las rutas.

 

De otros scouters y avezados compañeros scouts de muchas partes de nuestra extensa geografía, aprendí habilidades y destrezas manuales, como el montaje de tiendas en condiciones climatológicas extremas, los nudos, los amarres, el pionerismo y muchas fueron las ampollas provocadas por las construcciones en madera, sin apenas utilizar clavos, que nos tocaba hacer y que debían estar previamente diseñadas con unos determinados parámetros de resistencia, eficiencia y no pocas razones para nuestra supervivencia ante las posibles inclemencias meteorológicas.

 

Con pasión, durante muchos años he leído una ingente cantidad de manuales sobre muchas actividades deportivas y he tratado de practicar unas cuantas, tras formarme, aunque en ocasiones sólo como aficionado por citar algunas como el trekking o travesía de zonas de media y alta montaña, la mountain-bike, la espeleología, el barranquismo o descenso de cañones, el submarinismo, en apnea o con botella de aire comprimido, el kárate, etc., además de los típicos deportes de equipo que ya practicaba durante toda mi juventud y todavía sigo practicando cuando puedo. Y cuanto más aprendía sobre algunas de las mencionadas disciplinas, más soluciones podía aportar a los problemas que iban surgiendo.

 

Para servir a los demás, en las salidas a la naturaleza, lo primordial es tener el equipo personal preparado y siempre a punto, planificar lo que se va a realizar con la suficiente antelación, y a la postre, evaluar lo que se ha hecho y desechar todo aquello que no hemos utilizado durante el tiempo que hemos estado fuera, como ya indicaba B.P. en su libro Escultismo para muchachos al vaciar la mochila.

 

Años atrás, durante una de las tantas veces en que realizaba barranquismo o descenso de cañones con mi traje de neopreno y mi arnés y en mitad de un rappel, a media pared en el descenso y tras descubrir que por un mal cálculo de la distancia a cubrir por la cuerda, me faltaba cierta distancia considerable hasta la poza que debía recepcionarme y que no se veía de forma nítida más abajo, tuve que esperar a que mis compañeros de aventuras, me enviaran otra cuerda a fin de realizar un nudo rápidamente y así proseguir mi accidentado descenso, puesto que abría la expedición de un grupo de media docena de personas.

 

Es muy importante aprender, practicar con disciplina y disfrutar sin perder la concentración cuando se aprende cualquier tipo de técnica, ya que es como mejor se asientan los conocimientos y destrezas: esos nudos que con la práctica, se pueden llegar a realizar hasta con los ojos cerrados y las manos a la espalda, esa rápida manera de orientar la brújula y ubicarse en el terreno, ese vendaje no demasiado apretado que ayuda a sujetar ese pie durante la todavía costosa marcha, esa destreza con la navaja al trabajar la madera; en definitiva, esos pequeños detalles que son los que se sienten cuando conjuntamos saber y disciplina, pericia y conocimiento para lograr algo, y eso es lo que hace de nosotros verdaderos transmisores de ese legado de técnica que en su momento alguien nos enseñó y que ahora, llegado uno u otro momento brindamos a los demás.

 

Es importante recordar, Castores, Lobatos, Scouts, Escultas y Rovers y también Scouters, que para avanzar en el conocimiento y la aplicación de nuestra técnica no basta con realizar adecuadamente los cuadernos de progresión, además hay que esforzarse en otros muchos temas que en Santyago se trabajan: el saber estar, el querer hacer y hacerlo siempre bien no sólo con palabras, sino con acciones, la educación en la mesa, la colaboración en las tareas de la casa, y en nuestro entorno, el uso de un lenguaje apropiado y todos aquellos valores como son el servicio, la amistad, el respeto, el compañerismo, etc, que nos ayudan a ser personas que hagan felices a los demás.

 

Así que, si habéis llegado a leer hasta aquí, haced caso a una persona que todavía sigue ampliando sus conocimientos de técnica a estas alturas y procurad formaros, os animo a aprender por vuestra cuenta, progresad como scouts y como personas con el fin de ser digno testigo de lo que otros seguirán o te demandarán cuando os toque transmitir de forma más amplia lo que os enseñaron, pues no hay nada más gratificante que alguien te felicite, te agradezca o te recuerde aquellos minutos dedicados a aprender técnicas que en un momento dado le ayudaron para servir a los demás.

 

 

SLPS

Pablo Jerez Martínez - Lobo Entusiasta

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