¡Un encuentro maravilloso con un Grupo maravilloso!

(Por una madre Scout)

Porque no sabéis lo que habéis supuesto en nuestras vidas, la de mis hijos, la de mi familia, porque sois también la nuestra; perteneceros es pertenecer a seguir construyendo un mundo mejor para todos, un querer traer a la memoria esa tarde, ¡bendita tarde!, que, paseando, nos topamos con vosotros y nació el asombro, la admiración y me dije: ahí quiero que estén mi hijos y puestos a desear, también mis nietos.

Y así, tal como lo imaginé, empezamos este caminar junto a vosotros, querido grupo; las primeras reuniones, la pereza de mis niños porque les robaba su sábado, mi siesta frustrada, los largos silencios en el coche porque hacía frío, el no saber dónde estacionar y Santiago de espectador, con ese cariño cuando lo observo y  al que tanto le debo…

Y vinieron las primeras acampadas; angustia, miedo, miedos acompañados de lágrimas y hasta de suspiros, miedos por partida doble, y lágrimas dudando si subir al autobús, ¿lo recuerdas, Rocío?, y la niña que salió corriendo San Blas hacia arriba y mamá detrás…, supongo que fue la primera vez que Sant Yago no fue puntual, ¡impropio de ellos!, recuerdos… encantadores y maravillosos recuerdos.

Y vinieron los regresos, épicos regresos, abuelos incluidos en el memorando de las tournées. Flacuchos, más altos, felices, aunque eso sí, sucedáneos del café; quince lavadoras puestas, quince planchas a vapor, quince remiendos…, ¡dulces remiendos!, quince interminables días y quince historias en la memoria y la cuenta atrás para la próxima…, valientes, intrépidos y sobre todo mejores personas porque si algo esperan de tan ansiada velada es volverla a realizar en la siguiente.

Solo desearos, que este pequeño ‘spoiler’ que me he propuesto transmitiros haya merecido la pena para contagiaros mi entusiasmo por Sant Yago, que la maratón está por comenzar y que estas amigables palabras que me salen de lo más profundo de mi corazón sean tan humildes como sinceras. 

Ellos vivirán su aventura Scout, pero queridos padres y madres, vosotros también; lo pasaréis genial las tardes de fiesta, (porque si algo tienen nuestros Scouts es que son muy dados a las celebraciones por todo lo alto), comidas compartidas, la bajada de Nuestra Virgen, festivales…, salidas, venidas, voluntariado…, siempre, ¡listos para servir!

Deciros, querida familia, que teneros ha sido un gran regalo, que jamás se ha recibido tanto sin prescindir de nada a cambio, que yo, sin serlo, me siento Scout y mis hijos si volvieran a nacer os aseguro que también volverían a serlo.